Esta semana el dólar ha perdido posiciones con respecto a las demás monedas principales, descendiendo hasta su cota más baja desde enero de 2015, y esto no es más que una reacción   por esa cautela de la FED a realizar nuevas subidas de tipos. 

 El billete verde como sabéis la puede liar gorda y de hecho,  ya la está liando pues está al borde  del abismo y su incidencia en otros activos es un hecho.  Por ejemplo, las economías emergentes que  tienen un endeudamiento en dólares, logran al depreciarse  éste  tener una carga menos pesada.  Respecto al petróleo pues como sabéis sus precios suelen verse fortalecidos cuando se debilita la divisa estadounidense, al abaratarse las materias primas denominadas en dólares de cara a titulares de otras divisas. 

 Es por ello que el precio del crudo ha iniciado la semana a la baja reinvirtiendo así la sostenida tendencia alcista de la semana pasada. Además el miércoles se volvió a resentir debido al mal dato de inventarios de EEUU, que según publicó la Agencia de Información para la Energía (EIA) superaba con creces las estimaciones de los analistas, que auguraban un avance de 1,69  millones de barriles y duplicaban  la estimación hecha pública el martes  por el American Petroleum Institute (API) que esbozaba un avance de 1,26  millones de barriles

Pero el  que se puede enfadar y mucho será  súper Draghi, pues una depreciación del dólar ahora va a mermar sus expectativas de crecimiento  en el nivel de precios de bienes y servicios en la zona euro (apreciación del euro y  depreciación del dólar  que nos llevará a una presión bajista para los precios)… Señores  del BCE  ¿están preparados? 

 Expectación hoy ante las Nóminas no agrícolas de EEUU para predecir si puede existir una posible subida de tipos en junio. Pero como dice Ramón Morell en su comentario de mercado  “sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender” de José Ortega y Gasset.
Dejémonos sorprender entonces, pensemos y esperemos resultados a ver qué pasa… 

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