¿Una nación dividida? El Reino Unido está lidiando en estos momentos con una cuestión que podría tener consecuencias significativas para Gran Bretaña, Europa y sin duda para las finanzas globales en general.


Este mes de junio, los británicos votarán sobre si seguir formando parte de la UE. Esta es una decisión que ha sido planteada como “única en su generación” para los ciudadanos del Reino Unido. Pero ¿qué ramificaciones financieras podría haber si el Reino Unido realmente abandona la UE?


Argumentos financieros a favor de salirse

El Reino Unido paga decenas de millones de libras diarias a la UE a consecuencia de su pertenencia a la misma, dinero que los defensores de salirse (‘Brexit’) aducen que estaría mucho mejor gastado en los propios ciudadanos británicos.


Los defensores del Brexit también apuntan que la UE está pensada para operar como un solo bloque económico con un mercado único. Aunque hay un bloque de la zona Euro, este no incluye a todos los miembros de la UE, siendo el Reino Unido uno de entre varios estados de la UE que conservan su propia moneda. Los críticos apuntan que la UE trata a todos los países miembros como si fueran hipotéticamente idénticos, cuando resulta transparente que en la vida real no es así. Por ejemplo, el Reino Unido y Alemania se han venido recuperando con bastante fuerza desde la crisis financiera de 2008; muchos otros países de la UE no han tenido la misma experiencia. La idea de una economía de mercado único pocas veces parece haber estado tan debilitada como ahora, y la crisis griega del pasado año ha llevado al Euro al borde del precipicio en varias ocasiones diferentes. Dado lo inestable de la situación, ¿ha llegado la hora de decirle adiós por completo a la UE? Los defensores del Brexit creen que así es.


A favor de permanecer

Quienes apoyan que el Reino Unido siga siendo parte de la UE aparentemente cuentan con argumentos financieros más sólidos. En primer lugar, muchos de los socios comerciales significativos del Reino Unido están en la UE, y la pertenencia del Reino Unido a la UE le permite negociar las reglas. Quienes desean salir aducen que los británicos podrían tener la capacidad de asegurarse que siguen beneficiándose de dichas reglas, pero no hay pruebas de que esto sea cierto.


Londres es uno de los centros financieros clave del planeta, y la pertenencia del Reino Unido a la UE ha permitido a la capital venderse (particularmente hacia América) como una pasarela de habla inglesa hacia la UE. Si el Reino Unido fuera a abandonar la UE, es muy probable que muchas empresas internacionales tuvieran que replantearse su actual posición sobre su presencia en el Reino Unido. Dublín, por ejemplo, ya alberga las oficinas centrales de cierto número de las empresas más grandes del mundo: si el Reino Unido abandonara la UE, ¿se irían más empresas también allí, seducidas no sólo por la favorable fiscalidad sino también por la situación que tendría Irlanda como el único país de habla inglesa que aún está en la UE? Aunque los votantes del Reino Unido ciertamente no deberían sentirse presionados para permanecer en la UE simplemente porque algunas empresas se plantean reducir su presencia si los británicos deciden salirse, esto es algo a tomar en consideración.


Entretanto, en lo referente a la moneda parece como si la perspectiva de que el Reino Unido deje la UE no hubiera inyectado demasiada confianza a la moneda británica. Bastó la mención de que el popular político Boris Johnson iba a unirse a la campaña a favor de abandonar para que la libra se tambaleara contra el dólar de EEUU, con el EUR cayendo también frente el USD.


En este punto no está claro exactamente qué votará el Reino Unido dentro de 4 meses. Pero a medida que más políticos prominentes hacen saber su opinión y que las diversas campañas a favor del ‘Brexit’ o de “Permanecer’ trasladan sus mensajes al pueblo británico, da la impresión de que tanto la libra como el euro navegan ahora por las mismas aguas turbulentas.