Ese Golpe militar fallido, que pareciera que es ya costumbre en Turquía, pues desde la fundación de la República de Turquía en 1923, el país ha sufrido cinco golpes de estado; y ha hecho peligrar a las empresas españolas con inversiones allí.

Esta historia de desencuentros entre gobierno y el ejército ha afectado principalmente al BBVA pues sus acciones bajan esta mañana más de un 3% y son las peores del Ibex35. Para la entidad española, Turquía supone su tercer mercado por generación de beneficio por detrás de México y América del Sur. Su actividad se concentra principalmente en el negocio de empresas, que supone el 65% del total de su actividad y, en menor medida, en crédito al consumo, que supone un 24%. A través de Garanti Bank, donde BBVA tiene el 39,9% del banco, la española generaba en el primer trimestre de este año el 13,4% de beneficio atribuido, es decir, más que en España donde genera el 12,2%. Cifras muy características para un mercado complicado pero por el que BBVA apuesta firmemente gracias al fuerte crecimiento del país, que cuenta con una subida del 4,8% en el primer trimestre del año gracias al consumo de los hogares y una tasa de paro del 10% por lo que, a priori, no supone una gran preocupación para los inversores.

El fallido golpe de estado también ha provocado recortes superiores al 2% en el índice de Estambul y contagia a las empresas españolas con intereses en el mercado turco además de BBVA, que muestran caídas moderadas: Indra (-0,2%), Inditex (-0,3%) y Acerinox (-0,7%). En la lista se encuentran hoteleras como RIU Barceló, la aerolínea Iberia con vuelos diarios a Estambul. También empresas como AcerinoxIndra y OHL, que trabaja en proyectos de obras como el mega contrato (túnel de Bósforo) valorado en 1.000 millones de euros o el proyecto ferroviario Marmaray que tiene con Siemens, una de las obras más emblemáticas del país. Además de las mencionadas tenemos también  la aseguradora Mapfre, Gamesa e Inditex. 

La aerolínea alemana Lufthansa y su filial de bajo coste Eurowing han reanudado sus vuelos a Turquía tras la suspensión del pasado viernes. Otras aerolíneas como Air Berlín y Cóndor mantuvieron sus conexiones al país pero dentro de su programación anularon los vuelos a Ankara y Estambul. También trabajan ya con normalidad los turoperadores Thomas Cook y Tui.

Compañías alemanas como la energética RWE AG, que opera una planta de carbón en el sur de Turquía indica que no cancelará sus operaciones. El fabricante de chocolates y dulces Ferrero abrirá hoy sus puertas con normalidad. Poco a poco se vuelve a respirar tranquilidad en el Bósforo donde los barcos, los petroleros y los buques portacontenedores como los de DP World navegan con tranquilidad. La británica BP que también opera en el país asegura que no habrá interrupciones en el flujo del crudo.

El gobierno de Erdogan trabaja para tratar de restaurar la confianza y procurar que el impacto en los negocios sea mínimo. Por su parte, el Banco Central turco señaló este domingo que aportará liquidez ilimitada a los bancos. En concreto, eliminará la comisión sobre las opciones de liquidez diarias a los bancos para mantener el funcionamiento de los mercados financieros.

Istanbul

El terrorismo y la caída de los precios del petróleo han hecho que sectores clave de la economía turca, como el Turismo o la Energía, estén entre los más endeudados del país. Simplemente, el ruido de sables provocados por las frecuentes bombas en Ankara o Estambul detiene la llegada de turistas, y la bajada del crudo hace que las compañías energéticas tengan cada vez más dificultades para devolver sus préstamos. Recordemos que Turquía es clave en la industria energética mundial y en el envío de crudo por vía marítima además de ser un enclave de varios oleoductos estratégicos.

En este entorno, los bancos sufren. “La probabilidad de un incremento de la morosidad es bastante alta”, explica Ercan Uysal, analista de la firma Integras con sede en Estambul. No obstante, este experto considera que “aunque la rentabilidad se vería perjudicada de manera significativa, los bancos turcos tienen suficientes reservas de capital para absorber un potencial shock de crédito“.

Pero en todo caso habrá que seguir de cerca lo que suceda en el mercado de divisas. El problema es que la debilidad de la lira turca puede afectar a los préstamos bancarios en moneda extranjera, que representan el 42% de los préstamos corporativos, según datos de Tomasz Noetzel, analista de Bloomberg Intelligence.