El Brexit ha traído consigo, entre otras lindezas, pánico en los mercados, bajada y depreciación de la libra frente a sus pares y huida de empresas hacia otros mercados menos volátiles.

Pero después del caos llega la calma  y sí ,es cierto que está la libra por los suelos pero también es verdad que con ello se aumentan las exportaciones por dicha debilidad propiciada por el Brexit  (están de rebajas por así decirlo y pueden llegar a ser incluso más competitivos, atrayendo a largo plazo ( “con la calma” como dicen los madrileños) a cuanto menos curiosos inversores ávidos de “gangas” y con ganas de riesgo.  Y todo ello propiciaría que se demande más libra, consiguiendo con ello paliar su caída e incluso detenerla. Generando además una oportunidad de crecimiento pero como decía a largo plazo.

 

Brexit Road Sign

Es por ello que no siempre es cierto que la devaluación de una moneda debilite un país, pues en algunos casos hasta fortalece su economía. Véase si no el caso del euro frente al dólar en el 2014-2015 cuya fuerte depreciación benefició a la economía española y al resto de países de la zona Euro.

Como sabemos, la depreciación o apreciación de una divisa depende en gran medida de las expectativas especulativas que hay en el mercado, es decir, de lo que los inversores creen que ocurrirá con las divisas en los próximos meses.

Si nos centramos en la GBPUSD  (par Libra Dólar) y en un futuro cercano si desciende el tipo de interés y la deflación (caída de los precios) los especuladores o inversores van a buscar comprar dólares a cambio de libras cosa lógica por cierto, apreciando con ello al dólar frente a la libra (en espera de una subida de tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU).

Una libra débil provocará un estancamiento económico y esto a su vez provocará un elevado nivel de desempleo producido por insuficiencia de la demanda agregada.

Será entonces cuando entre en juego el Banco de Inglaterra con un QE, es decir, “inyección de liquidez” en libras, se activan políticas monetarias más expansivas comprando deuda soberana, expandiendo con ello la base monetaria y bajando así aún más los tipos de interés. 

Y según ha publicado el 5 de julio el periódico Expansión, han cobrado fuerza las previsiones de una recesión de la economía de Reino Unido desde que se publicaran ayer las cifras de la actividad de la construcción.

Estamos en la antesala de un frenazo económico que no sólo alejaría las subidas de tipos previstas antes del Brexit sino que hasta se augura un posible recorte de los tipos de interés y otras medidas de estímulo por parte del Banco de Inglaterra. Además todo ello amenizado por la sinfonía de la incertidumbre política que parece, ante tanta oleada de dimisiones, no llegar a su fin.