Puede que sea un nuevo año, pero poco parece haber cambiado en el mundo de maniobras frenéticas en el que parecen operar las empresas farmacéuticas.


Una adquisición con una historia enrevesada

El año 2014 contempló el desmantelamiento de una alianza entre AbbVie y Shire después de que los EEUU endurecieron su normativa fiscal. Shire sacó 1.500 millones de USD del hundimiento de las negociaciones, ya que la retirada de AbbVie activó una sustanciosa cláusula de ruptura. Por aquel entonces el Director General de Shire compareció en público hablando sobre la “potencia de fuego” adicional que les proporcionaría ese dinero extra, de cara a concentrarse en ‘objetivos que creemos que impulsarán nuestro crecimiento’.


Una vez llegados a mediados de 2015, el papel de Shire se dio la vuelta. En lugar de ser la receptora de una oferta de adquisición por parte de una empresa radicada en los EEUU, ahora era Shire la que formulaba una oferta propia por una firma farmacéutica de EEUU, Baxalta. La junta de Baxalta rechazó esta primera oferta en julio, y cuando Shire decidió acometer la ruta de la adquisición hostil, esta se vio rechazada por los accionistas. Actualmente, enero de 2016, da la impresión de que el tercer intento ha resultado ser el definitivo para Shire.


Shire se decide a entrar en las enfermedades raras

Shire quizás sea conocida sobre todo por su fármaco estrella Adderall, pero en los últimos años la empresa ha ampliado sus operaciones hasta incluir un fuerte énfasis en las medicinas para enfermedades raras, en las que también se concentra Baxalta. Tampoco es esta la única adquisición similar por parte de Shire; en enero del año pasado absorbió al especialista en medicamentos para enfermedades raras NPS pharma, y en noviembre compró Dyax, otra empresa centrada en encontrar curas para estas dolencias. Sin embargo, ambas compras se mantuvieron en el rango de los 5 mil millones de dólares, mientras que la absorción de Baxalta tiene una magnitud aproximadamente seis veces superior: un acuerdo de 32 mil millones de dólares, en una combinación de efectivo y acciones.


Aunque se pronostica que la fusión hará que los ingresos anuales de Shire se disparen hasta cerca del listón de los 20 mil millones de dólares para cuando acabe esta década, hay otro elemento importante en esta maniobra: al convertirse en una empresa significativamente más grande, Shire será menos susceptible a cualquier intento de absorción por parte de otras entidades farmacéuticas mayores, lo que le otorgará más libertad para centrarse en el crecimiento y expansión de su propia oferta.


Reacción de los inversores

Hasta el momento, da la impresión de que la respuesta de los inversores hacia esta decisión ha sido en general positiva: las acciones de Shire cerraron el 18 de enero en 4.308,00, casi un 10% arriba respecto a los 3.925,00 en los que se movía cuando se anunció la noticia del trato hace sólo unos pocos días, el 11 de enero. El pasado año 2015 fue un año bastante movido para Shire en términos del precio por acción: aunque en agosto su valor estaba más de un 20% por encima del que tenía al iniciarse el año, para finales de diciembre había cedido todas esas ganancias. Los infructuosos intentos de compra por parte de Baxalta posiblemente jugaron un papel en esa caída. El actual final feliz ¿supondrá también ramificaciones de más largo plazo para el precio de la acción? La respuesta no está clara.


En cualquier caso, esta última compra por parte de Shire sugiere que el frenesí de fusiones farmacéuticas está lejos de haber acabado. En 2015 vimos acuerdos de fusión entre farmacéuticas por valor de 500 mil millones de dólares, lo cual nos plantea otra pregunta: ¿qué podría traernos el 2016?