Básicamente no ha dicho nada pero ha dicho mucho, pues amenaza con unificar los bonos, algo que en parte amenaza a  la libertad de los países  miembros que no quieren depender de la Unión Europea para emitir sus bonos. Es por ello que las bolsas europeas al igual que el Euro no han respondido bien a sus palabras de hoy.

Draghi ha cargado con particular dureza contra las incertidumbres relacionadas con la inestabilidad institucional del euro y de la UE. Y ha reiterado que el mix de política económica sigue siendo inadecuado: el BCE pide reformas, pero sobre todo exhorta una y otra vez a activar una política fiscal que permita una recuperación más rápida, incluida una reactivación más veloz de los niveles de inflación, recordando que el objetivo del BCE es conseguir una inflación de la zona euro cercana y por debajo al 2%, y subrayando que “la política monetaria no existe en el vacío”. Es por ello que ha reiterado la necesidad de que los socios del euro pongan en marcha reformas estructurales para apoyar la política del banco central.

“Hay muchas razones comprensibles para retrasar las reformas estructurales, pero hay pocas económicas. El coste del retraso es, llanamente, demasiado alto”.



Súper Draghi habló y todo bajó